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Santa Cruz de la Sierra

Recolectores en Santa Cruz:
quiénes son y cómo trabajan

Son más de dos mil personas y son el primer eslabón de la cadena del reciclaje de la ciudad. Esta página reúne tres cosas que casi nunca están juntas: los datos con su fuente a la vista, las palabras que usa el propio sector, y cómo funciona el oficio por dentro.

Está escrita para que se pueda citar. Si trabaja en prensa, en una investigación o en una organización, todo lo que hay acá tiene fuente declarada y fecha de verificación.

Cuántos son, según la fuente primaria

Estas tres cifras salen de la misma ficha de proyecto y se verificaron contra la página oficial, no contra notas de prensa que la citan.

+2.000

recolectores

Personas que recuperan material reciclable en la ciudad.

~1.000

en una asociación

Cerca de la mitad pertenece a alguna organización.

65,5%

son mujeres

El oficio en Santa Cruz lo sostienen mayoritariamente mujeres.

«It is estimated that there are more than 2,000 of them, of which about 1,000 belong to an association, 65.5% are women.»

Traducción: se estima que hay más de 2.000, de los cuales cerca de 1.000 pertenecen a una asociación, y el 65,5% son mujeres.

Swisscontact — proyecto Circular Cities – Colombia, Bolivia · swisscontact.org
Verificado el 7 de agosto de 2026 contra la página oficial del proyecto.

Cómo citar este dato

«65,5% de las personas recolectoras son mujeres (Swisscontact, proyecto Ciudades Circulares).»

Conviene evitar «Swisscontact 2023» a secas: el proyecto corre de 2023 a 2028 —junto con la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, EMACRUZ, la Ciudad de Zúrich, la Fundación Amigarse y Fundares— y la ficha se actualiza. Poner un año fijo envejece la cita y hace que parezca vieja cuando no lo es.

Las palabras: cuál usar y por qué

Esto es investigación de campo de Greenway sobre la cadena en Bolivia, y se publica porque no está en ningún otro lado. Elegir mal la palabra no es un detalle de estilo: es la diferencia entre nombrar a alguien como trabaja y nombrarlo como lo ven de afuera.

Recolector, recolectora

La palabra de Santa Cruz

Es la que usa el sector acá y la que usa la prensa cruceña. La organización local se llama, literalmente, Red de Recolectores Santa Cruz: el nombre propio de sus propias organizaciones ya es media respuesta. Si escribe sobre Santa Cruz, esta es la palabra.

Recuperador, reciclador

El término legal

Es el que usa el Estado: la Ley 755 reconoce en su artículo 18 la actividad de recuperación de residuos. Sirve para un trámite, un expediente o un documento dirigido al municipio. En una nota periodística suena a formulario.

Reciclador de base, recolector de base

Válido, y no es un invento importado

El sufijo «de base» es una reivindicación del movimiento latinoamericano de recicladores, adoptada también en Bolivia: es la autodenominación del sector organizado a nivel nacional, y una empresa cruceña como Empacar usa «recolectores de base» en su propio sitio. No es incorrecto. Pero en Santa Cruz el uso local dominante es «recolector» a secas.

Acopiadora, centro de acopio

Es una función, no una situación de papeles

La acopiadora compra o recibe el material, lo clasifica, lo enfarda y lo revende con volumen. El nombre no dice nada sobre su situación tributaria: existen acopiadoras constituidas como empresa, con NIT y que emiten factura — hay razones sociales registradas en el rubro en Santa Cruz. «Centro de acopio» es el lugar; «acopiadora» es el negocio o la persona.

Intermediario

No se usa: es una acusación

Describe una posición real de la cadena, pero en la literatura de reciclaje inclusivo viene pegado al reproche de quedarse con el margen. Nadie se autodenomina así: quien compra dice «tengo un centro de acopio». Decirle intermediario en la cara es empezar mal una conversación. Y no hace falta: si se muestran las transacciones, quién compró a quién se ve solo.

Residuo, material — no «basura»

La distinción que más se defiende

Las propias recicladoras remarcan que manejan residuos reciclables y no basura. No es cosmética: es la línea que separa «trabajadora de una cadena productiva» de «persona que vive de la basura».

Palabras que se le atribuyen a Bolivia y no son de acá

Es el error que más se copia de una nota a la otra. El glosario regional del informe del Economist Intelligence Unit sobre reciclaje inclusivo —que evalúa doce ciudades de América Latina, Santa Cruz entre ellas— asigna cada una de estas palabras a otro país. Bolivia no figura en esa lista con jerga propia: usa los términos genéricos.

  • Cartonero, cirujaArgentina
  • CatadorBrasil
  • PepenadorMéxico, varios países de Centroamérica y Paraguay
  • CachineroPerú
  • Minador, chamberoEcuador
  • BuzoCosta Rica, Cuba, Honduras y R. Dominicana

Cómo funciona el oficio, de verdad

No es recoger lo que aparece. Es una ruta, una clientela, un criterio de clasificación y un cálculo de espacio.

La ruta y los caseros

El oficio no es caminar al azar: es una ruta. Días y horarios fijos construyen clientela —los «caseros»—, y un casero es material que ya está separado y esperando, en vez de material que hay que buscar. Es la diferencia entre un viaje que rinde y uno que no.

Por qué separar rinde más

Entregar todo mezclado se paga al precio del material más barato, porque separar le cuesta tiempo a quien recibe. Cartón mojado vale menos o se rechaza. Y aplastar botellas y desarmar cajas multiplica lo que entra en el mismo viaje: el límite real del día casi nunca es el peso, es el espacio.

A quién se le entrega

Casi siempre a una acopiadora, que pesa, clasifica y revende con volumen a una procesadora. Ese eslabón existe por una razón concreta: la acopiadora puede emitir la factura que una persona sola no puede emitir, y sin factura el material no entra a la contabilidad de una empresa.

La seguridad, que es parte del trabajo

Avisar la ruta a alguien, guantes siempre, evitar los horarios de riesgo y no sobrecargar el cuerpo: la salud es la herramienta de trabajo. Si hay robo o agresión, el material se suelta — se recupera. El resto no.

Qué hace Greenway con todo esto

Cuatro cosas concretas. Ninguna es un favor y ninguna cuesta nada a quien recolecta: la plataforma se sostiene con la suscripción de las empresas.

1

Su historial queda documentado, y es suyo

Cada entrega registrada guarda peso, material, fecha y destino, confirmada por las dos partes. Con el tiempo eso deja de ser un montón de tickets y pasa a ser un historial: cuánto mueve por mes, qué material, con qué regularidad. Es la carta de presentación de alguien cuyo trabajo hasta hoy no dejaba rastro de ningún tipo.

2

El precio de referencia, a la vista y para todos

El tablero de precios es público y abre sin cuenta. Saber cuánto se está pagando el kilo antes de sentarse a negociar no le cambia el mercado a nadie, pero cambia la conversación. Son precios de referencia: quien paga es la acopiadora o la empresa compradora, y el precio final lo acuerdan las partes ese día.

3

El peso lo confirman los dos

El reclamo más repetido del sector es el peso declarado de menos. En Greenway una entrega no queda cerrada hasta que ambas partes confirman kilos y material, y queda foto con fecha y hora. No es un favor: es cómo tiene que funcionar un registro para que sirva de prueba.

4

Una app gratis que funciona sin señal

Se instala desde el navegador, sin tienda de aplicaciones y sin contraseña. Registra la entrega aunque no haya datos —se envía sola cuando vuelve la señal—, muestra los kilos del día, permite recibir pedidos de recojo de vecinos de la zona y tiene un botón de auxilio.

Preguntas frecuentes

Con la fuente adentro de cada respuesta, para que se pueda usar tal cual.

¿Cuántos recolectores hay en Santa Cruz de la Sierra?

Se estima que son más de 2.000, de los cuales cerca de 1.000 pertenecen a una asociación, y el 65,5% son mujeres. El dato es de Swisscontact, ficha del proyecto Ciudades Circulares (Circular Cities – Colombia, Bolivia), verificado contra la página oficial del proyecto el 7 de agosto de 2026. Conviene citarlo como «Swisscontact, proyecto Ciudades Circulares» y no como «Swisscontact 2023»: el proyecto corre de 2023 a 2028 y la ficha se actualiza.

¿Cómo se les dice correctamente: recolectores, recicladores o recuperadores?

Las tres palabras existen y ninguna es ofensiva, pero no se usan en el mismo lugar. En Santa Cruz la palabra local es «recolector» o «recolectora»: así se nombra el sector y así se llama su organización, la Red de Recolectores Santa Cruz. «Recuperador o reciclador» es el término legal, el que usa la Ley 755 en su artículo 18, y es el que corresponde en un trámite o un documento oficial. «Reciclador de base» o «recolector de base» es la forma que reivindica el movimiento latinoamericano y que también se usa en Bolivia. Lo que sí conviene evitar es «basurero» y cualquier fórmula que hable de «gente de la basura».

¿Es correcto decir «intermediario»?

Describe una posición real —quien compra al recolector y revende con volumen— pero carga una acusación: en la literatura de reciclaje inclusivo aparece asociado a quedarse con el margen más alto de la cadena. Nadie se llama a sí mismo intermediario. El propio actor dice «tengo un centro de acopio» y se presenta como acopiador o acopiadora. Si va a escribir sobre la cadena, use «acopiadora» para el negocio y «centro de acopio» para el lugar.

¿«Acopiadora» quiere decir que no tiene papeles?

No. Es un error frecuente y vale corregirlo, porque mezcla dos cosas distintas: qué hace el actor con el material y qué documentación tiene. Existen acopiadoras constituidas como sociedad, con NIT y que emiten factura — hay razones sociales con la palabra «acopiadora» registradas en el rubro en Santa Cruz. El nombre describe la función; los papeles son otra variable, y se dicen por separado o no se dicen.

¿Recolector y acopiadora son categorías fijas?

No, y es de lo más importante que hay que entender de esta cadena: acopiar es un ascenso, no una casta distinta. Está documentado el caso de una empresa cruceña cuyos recolectores de 2014 hoy son acopiadores y trabajan con sus propios recolectores. Quien empieza recuperando material en la calle puede terminar comprando, pesando y revendiendo con volumen. Contarlo como si fueran dos mundos separados describe mal lo que pasa.

¿Por qué el 65,5% son mujeres?

El dato lo publica Swisscontact y no viene acompañado de una explicación en la fuente, así que no corresponde inventar una. Lo que sí se puede decir es lo que implica: cualquier política, programa o producto pensado para este sector que no considere que la mayoría son mujeres —horarios, seguridad, cuidado de hijos, trato— está diseñado para una población que no es la que existe.

¿Qué le cambia Greenway a un recolector?

Tres cosas concretas y ninguna más. Que su actividad quede documentada con peso, fecha y destino confirmados por las dos partes, y que ese historial sea suyo. Que el precio de referencia por kilo esté a la vista antes de negociar, en un tablero público que abre sin cuenta. Y una app gratuita que funciona sin señal para registrar entregas, recibir pedidos de recojo y pedir auxilio. La plataforma se sostiene con la suscripción de las empresas: los recolectores no pagan nada.

¿Greenway compra material o paga por kilo?

No. Greenway no compra material y no paga por kilo. Quien paga es la acopiadora o la empresa compradora, y el precio se acuerda entre las partes ese día. Los precios del tablero son de referencia del mercado de Santa Cruz, para orientarse antes de negociar.

Si recolecta, esto es suyo

La app es gratuita, se instala desde el navegador del celular y funciona aunque no haya señal. Registra sus entregas, le muestra los precios de referencia por kilo y le permite recibir pedidos de recojo de vecinos de su zona.

Esta página no publica datos personales de ninguna persona recolectora — ni nombres completos, ni documentos, ni teléfonos, ni domicilios — y no lo va a hacer. Las cifras salen de la ficha del proyecto Ciudades Circulares de Swisscontact, verificada el 7 de agosto de 2026. La sección de terminología es investigación propia de Greenway sobre la cadena del reciclaje en Bolivia, y se apoya en el texto de la Ley 755, en el informe de reciclaje inclusivo del Economist Intelligence Unit y en fuentes públicas del sector.